La lexicografía boliviana se desarrolló bajo la orientación de la praxis empírica, con ausencia de una teoría lexicográfica y de una práctica bien fundada en el arte de elaborar diccionarios. La elaboración de diccionarios siguió dos vertientes: una, desde una óptica peninsular, con una orientación purista y normativa; otra, desde una óptica hispanoamericana que permitió la producción de diccionarios dialectológicos o regionales, de carácter diferencial: curiosos vocabularios que recogen unidades léxicas exóticas o “folclóricas”, que no están recogidas en ningún diccionario general.
En Hispanoamérica, es notable el aporte del Colegio de México para el proceso de la lexicografía moderna; allí se impulsa el Proyecto de elaboración del Diccionario del Español de México. Dicha experiencia nos permite plantear el Proyecto de la elaboración del Diccionario del Español de Bolivia, bajo los mismos criterios de singularidad léxica, aplicados a nuestro país Bolivia, bajo la siguiente hipótesis socioligüística: “Podemos aprehender el léxico de nuestra lengua si investigamos los niveles diastráticos de ésta: el nivel estándar o culto, canonizado en la lengua escrita y literaria; el sub estándar, sobre todo coloquial; y el no estándar, formado por el habla de las regiones, los dialectos locales y las jergas”.
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