Armada

En Nuestra pequeña historia José Gálvez relata la del Estanco del Tabaco, establecido en Lima en 1753:

"... se promulgó con todas las formalidades sonoras y legales del caso un bando para anunciar el establecimiento del Estanco y se notificó a los particulares que tuvieran ese producto para que lo vendieran en el plazo de quince días. Tasáronse las existencias y se pagó la cuarta parte del valor al contado y el resto en armadas semestrales" 1.

El artículo número 83 de la Ley de Reforma Agraria peruana, promulgada el 24 de junio de 1969, dice, en parte:

"El precio de venta de unidades de mediana propiedad a favor de personas naturales será pagado en armadas anuales que en ningún caso podrán ser inferiores al monto de la merced conductiva ['arrendamiento'] que hubiera estado abonando el adjudicatario" 2.

El uso de armada con el sentido de 'cuota, plazo', 'monto de dinero aplicado a la amortización de una deuda' es propio del castellano del Perú y se extiende a Bolivia y a alguna zona del interior argentino. El trayecto de la evolución semántica del término no está claro, pero es obvio que la acepción regional no tiene nada que ver con su sentido general de 'escuadra, flota'. Es, en cambio, probable que dicha acepción se relacione con otros usos figurados de armada o armarse que implican igualmente idea de 'dinero'.

Así, armar tiene en la lengua general el sentido metafórico de 'aviar, proveer, especialmente de dinero'. En Andalucía y parte de la América hispana (el Perú, Ecuador, Colombia, Nicaragua, Puerto Rico) la forma reflexiva i ha tomado el matiz peyorativo de 'enriquecerse súbita e ilícitamente' 3. En Nicaragua dicho verbo tiene además el sentido de 'retener indebidamente lo ajeno'. En el Perú y Bolivia armarse es también 'obtener un beneficio inesperado': re-cibir un gran regalo, sacarse la lotería, etc. En la Argentina tiene los sentidos de 'ganar mucho dinero en el juego' y 'alcanzar una buena posición económica'.

Un uso jergal del siglo XVI parece más directamente enlazado con los nuestros: en germanía armada o armadilla era el dinero que un tahúr entregaba a otro para que lo jugase en su nombre. Es de suponer que, si dicho procedimiento' se seguía a lo largo de una partida prolongada, el habilitador tenía que entregar al habilitado una serie de armadas sucesivas. Una vez establecido el uso del término con el valor de 'cantidad de dinero entregada a cuenta de otra mayor', armada pudo pasar del lenguaje del juego al habla común, tal como se comprueba en otras formas lingüísticas que hoy resultan peculiares del español de América.

1 Pág. 170.
2 Ley de Reforma Agraria, Lima [1969].
3 Véase armarse con este último sentido en C. Palma, Crónicas, pág. 50.

"El uso de armada con el sentido de 'cuota, plazo', 'monto de dinero aplicado a la amortización de una deuda' es propio del castellano del Perú"

Fuente: 
Diccionario de Peruanismos, Martha Hildebrandt