Literatura Peruana
Sabemos que, para 1978, hacía cuarenta años que CésarVallejo había muerto. Y sabemos también que, por entonces, en España, los libros del poeta peruano (en especial, los de la editorial catalana Laia, la cual se hallaba a medio camino de lanzar las Obras Completas) circulaban, sí, pero con algunas limitaciones, pues los títulos de temas políticos seguían bajo la mirada selectiva del personal uniformado.
por Elio Vélez Marquina
Son muchos los aspectos de la poesía belliana que se pueden identificar como singulares. Críticas tan tempranas como las de Javier Sologuren (1969) avisan de la complejidad de su poesía, ya en el nivel de lo «temático» y en el de lo «formal». Con respecto del primer nivel, diremos que Sologuren advierte muchos de los temas que años más tarde, Jorge Cornejo Polar (1994) señalaría acertadamente. De todo ese conjunto, son tres los temas que interesan en el ya mencionado trabajo de Sologuren: el tema del «avasallamiento», el de la «postergación» y el de la «enajenación». A estas tres se podría añadir una cuarta que explique figuras tan relevantes como la del «Hada Cibernética4», que no es sino una de las formas previas de la «más que señora humana»: se trata, pues, de la «separatidad». Esta última, que opera sobre todo el corpus belliano, se entiende a partir de lo que E. Fromm (1996) llamó «vivencia de la separatidad». Dicha «vivencia» es entendida por psicoanalista como parte de una visión pesimista de la humanidad, debido a que considera al ser humano como algo incompleto (es decir, «separado») que constantemente busca integrarse.
Discurso pronnuciado en la Universidad Ricardo Palma, el 28 de noviembre de 2006.
Sr Rector de la Universidad Ricardo Palma Iván Rodríguez Chavez Distinguidos Autoridades, profesores, trabajadores y estudiantes, damas y caballeros,
Nos hemos reunido en esta tarde cálida de noviembre para rendir homenaje a Estuardo Nùñez Hague, nuestro maestro y amigo, cuya vertiginosa actividad intelectual ha atravesado la historia del Perú en el siglo XX iluminado el quehacer literario principalmente y, concomitantemente, todo lo que tenga que ver con el arte y la cultura. Me toca en esta ocasión traer la palabra de dos instituciones con la que Estuardo Nùñez está íntimamente ligado: la Academia Peruana de la Lengua de la que ha sido secretario primero y director después, y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la que ha sido profesor, durante varias décadas y puedo decir, además, que mis palabras expresan también el afecto de quien como amigo de algunos de sus hijos, se ha acercado al seno de la familia y conoce algo de la tribu Núñez Carvallo afincada en Barranco y en todo el territorio del Perú y que es un modelo de lealtad grupal. Este homenaje es también para Cota Carvallo de Núñez y para todos los hijos de ambos estudiosos y artistas.
15 de julio 1993
Discurso de incorporación a la Academia Peruana de la Lengua.
Publicado en Boletín de la Real Academia Peruana de la Lengua.-- N° 24. (1er. Semestre 1994) Lima: Academia Peruana de la Lengua, 1994.
por Ricardo Silva Santisteban
“Algunos críticos han querido ver a Eguren como un poeta incurso en el modernismo, y, por cierto, que en su poesía pueden encontrarse muchos rezagos de esta corriente, pero es fácil observar que entre la mayoría de los hispanistas existe dificultad, o cuando menos unilateralidad, para explicarse el fenómeno modernista. Si bien es evidente la influencia de la literatura francesa en Darío y en los modernistas, también es evidente que no son, precisamente, los poetas que podemos llamar "modernos" los que más influyen en ellos sino mán bien los de segunda fila que ahora casi no se leen. Se olvida también el linaje parnasiano que gravita en la poesía modernista como peso muerto de la misma, pero que tanta importancia tuvo en Darío en sus seguidores. Es fácil diferenciar a los parnasianos de los simbolistas: en los primeros prima la descripción; en los segundos, la sugestión. Entre el arte denotativo de los primeros y el conotativo de los segundos, se abre un inmenso vacío aunque entre ambos puedan existir muchos puntos de contacto. Sin embargo, la tendencia predominante en la poesía de Eguren es la del simbolismo, declarada, por otra parte, por el propio poeta. Los grandes poetas simbolistas, fuera de sus acusadas tendencias, comparten su voluntad de trascender la realidad por medio de una sutil utilización de la impresión de los sentidos, es decir de unir lo espiritual con el misterio de la materia. Así la estéticd de Eguren tiene muchos e importantes puntos de unión con la que trasunta la obra de los grandes maestros del simbolismo: Arthur Rimbaud y Stéphan Mallarmé sin que con ello quiera decir que Eguren los leyera.”
14 de diciembre, 1995
Discurso de incorporación a la Academia Peruana de la Lengua.
Publicado enBoletín de la Real Academia Peruana de la Lengua.-- N° 27. (1er. y 2do semestre 1996) Lima: Academia Peruana de la Lengua, 1996. p. 29 - 61.
por Marco Martos
setiembre, 1999
“César Vallejo tuvo un "yo creador" de una potencia extraordinaria. Escribió cuentos, novelas, crónicas periodísticas, artículos de opinión, obras de teatro, pero fue fundamentalmente un poeta, par sin duda de los grandes vates españoles de los llamados siglos de oro XVI y XVII y lírico destacadísimo en la fulgurante creación castellana del siglo XX, considerando tanto así los iberoamericanos como a los españoles. Su "yo creador" tuvo como contraparte un "yo social" que supo cumplir con las exigencias que la vida diaria demanda, como se prueba por su temprana tesis de bachiller, por los múltiples trabajos que tuvo para realizar tanto en Trujillo como en Lima. Ese "yo social" sólo trastabilló cuando tuvo dificultades para cumplir con sus tareas, en París,cuando el poeta, pese a los esfuerzos que hacia día día no pudo insertarse en la sociedad francesa, como tantos otros latinoamericanos que pasaban por esas mismas penurias.”
por Javier Mariátegui Chiappe
Diciembre, 1993
Discurso de incorporación a la Academia Peruana de la Lengua.
Publicado en Boletín de la Real Academia Peruana de la Lengua.-- N° 24. (1er. Semestre 1994) Lima: Academia Peruana de la Lengua, 1994 p. 111 - 144.
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