Gastronomía y Lenguaje

Johan Leuridan Huys

Discurso de Incorporación como Académico Honorario

Es para mi un gran honor ser recibido como Miembro Honorario de esta prestigiosa Academia. Les agradezco sinceramente esta distinción. Reconozco, con toda modestia, que no lo merezco. Pero su mirada generosa se fijó en los esfuerzos que vengo desplegando en pro de la cultura y del desarrollo. Las investigaciones, estudios y publicaciones que dirijo han dado a conocer aspectos relevantes de nuestra historia y cultura. Algunos de los campos estudiados cubren dimensiones directamente relacionados con los fines perseguidos por esta insigne Academia. Otros son complementarios y ayudan a comprender lo que los primeros muchas veces suelen dar por sobreentendidos. En ese sentido me permito llamar su atención para un tema que, desde hace años, vengo profundizando y alentando entre los investigadores que me rodean. Me refiero a la gastronomía. Hay actualmente solo dos universidades en el mundo con programas e investigaciones científicas de gastronomía: La Universidad de Orebro en Grythyttan, Suecia y la Universidad San Martín de Porres, en el Perú.
No sé si para los colegas académicos aquí presentes es asunto nutritivo o lingüístico. En mi entender, abarca los dos.

Cuando se aborda el tema de la gastronomía, no faltan opiniones que la relegan hacia los salones frívolos y mundanos. Los que así opinan ignoran una de las dimensiones más profundas del ser humano, lo cultural inscrito en lo biológico. Porque la gastronomía tal como lo entiendo yo, es el lugar donde se juntan la cultura y la naturaleza. El gran psicólogo suizo Jean Piaget diría, lo biológico, lo social y lo mental. Sea lo que fuera, lo cierto es que la gastronomía encierra un mundo de sensaciones, de gestos y de representaciones que echa racíes en lo más profundo del ser humano. Las lenguas son testigo de ello. Y el quechua, por ejemplo, no es una excepción. Lo demuestra el libro de la “Cocina peruana. Análisis Semántico del Léxico de la Cocina en Lengua Quechua” que hemos publicado en colaboración con la Academia de la Lengua.

Entre las investigaciones que tuve la oportunidad de dar a conocer, ésta resume las líneas maestras del ser gastronómico andino plasmado en las más sencillas y corrientes expresiones lingüísticas quechuas. Hasta donde llegan mis conocimientos, es la primera vez que en Perú un investigador y lingüísta analiza el tema, introduciendo esa dimensión en lo que es una de las más fecundas corrientes del pensamiento socioantropológico y lingüístico del siglo XX. Lo inició Saussure a inicios del siglo XX y con los años se propagó a todas las Ciencias Humanas. Levi-Strauss, en un artículo clásico sobre la materia, “La Cuisine Mythique”, deslindó campos y estableció los criterios para una investigación de la gastronomía de los pueblos amerindios. El quechua marca ahí ahora su presencia.

Hablé del quechua. Pero también me cupo el honor de auspiciar los estudios y publicaciones sobre la lengua moche. Con los documentos publicados, los investigadores tienen a su alcance los documentos más importantes sobre esa lengua, muy poco estudiada y hasta podría decir olvidada por los lingüistas. Los diccionarios o fragmentos de vocabularios reunidos en los dos tomos son la materia prima para investigaciones más profundas y minuciosas. No faltan en esos vocabularios los temas a que aludí anteriormente. Hay indicios que demuestran la variedad de asuntos y vocablos relacionados con la gastronomía moche.

Actualmente, preparamos un erudito “Diccionario gastronómico peruano”. Es una novedad científica que contribuiría, no lo dudo, a desarrollar los aspectos más significativos de la materia. No se trata solamente de las dimensiones etnográficas de la gastronomía. El “Diccionario gastronómico” dará a conocer todos los elementos comprendidos en el quehacer gastronómico, tanto del punto de vista artístico como del punto de vista técnico. La gastronomía contemporánea es una industria con múltiples ciencias y técnicas auxiliares. Por eso, el lenguaje evoluciona y los vocabularios inscriben nuevos términos para expresar las realidades más recientes. El “Diccionario gastronómico” responde a todas esas inquietudes.

No puedo dejar de mencionar también, entre los esfuerzos desplegados en mi Facultad, las investigaciones relativas a las expresiones literarias peruanas. Además de la reedición de “Las Moradas”, hemos publicado las obras completas de Manuel Ascencio Segura. Es una contribución importante tanto para el estudio de la lengua como de las ideas literarias. De igual manera, la correspondencia entre Juana Manuela Gorriti y Ricardo Palma nos permite conocer aspectos poco conocidos de la vida y actividades literarias y sociales de los dos autores. La investigación sobre Mercedes Cabello de Carbonera es ejemplar. “Sin perdón y sin Olvido”, es su título, introduce definitivamente en nuestras letras una mujer hasta ahora poco conocida, sino olvidada, que encarnó una época y puede ser considerada como la expresión de un sector importante de la sociedad decimonónica.

Hace unas pocas semanas, hemos tenido la ocasión de presentar al público el libro “Perú, diez mil años de Pintura”. Quizá parezca extraño que lo mencione en esta Academia. Sin embargo, me permito hacerlo por la importancia de esta investigación y por la originalidad de la presentación del tema. Lo veo como un diccionario ilustrado de nuestra expresión pictórica, cubriendo diez mil años de una herencia tan variada y rica como las culturas y épocas que representan. Como la lengua, la paleta del pintor sirve para descubrir un ente imaginario. El literato lo hace con palabras; el pintor, con colores y el juego de luz y sombras.

Solo me queda agradecer una vez más el gesto que me permite acogerme en el seno de esta sabia Academia. Haré todos los esfuerzos que están a mi alcance para honrar los objetivos que ella persigue y de esa manera contribuir a los valores que ella tan orgullosamente defiende. Muchas gracias.

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