Bienvenida al Diccionario de Dudas

 

Cuatrocientos millones de hablantes de español ven resueltas, con este Diccionario, muchas de las dudas sobre varios aspectos del español que hablamos. La Asociación de Academias nos obsequia con un diccionario al servicio del habla culta familiar. Por eso le damos esta noche la bienvenida. Grande es el espacio que cubre la lengua española, y grande -por eso- el número de variaciones. Grande y diverso. El diccionario registra la variedad, que da idea de su destino, y asegura, al mismo tiempo, la unidad, que da idea de su raíz y de su esencia.

 

Este diccionario singular se inscribe en una solidaria concepción de la tarea académica. A esta tarea conjunta nos convocó, en su mejor momento, don Fernando Lázaro Carreter, el de los dardos certeros, que ya había mostrado la eficacia de un diccionario para urgencias cuando concibió su Diccionario de términos filológicos. La lengua española no podía ser apreciada como idioma de uso exclusivo en España. La multiplicaban y recreaban más de veinte repúblicas en América. Por eso se hacía necesario (necesario y conveniente) que la RAE llamase al trabajo solidario a sus Académicos Correspondientes de América, para que no se sintieran sólo testigos del trabajo de la casa europea, sino para que asumieran, por legítimo derecho, la responsabilidad y la función de soldados en la ardua empresa filológica. El trajín era ciertamente extraordinario. El DRAE, la Ortografía, la Gramática, el Diccionario Histórico, el Diccionario de Americanismos y éste Panhispánico de Dudas.

Por eso hemos dejado de hablar en singular. Ya no habla la RAE cuando se alude a estas obras. Ahora hablamos de la Asociación de Academias. Ahora somos realmente un reflejo de la variedad y la unidad. Y es que -como se destacó en su oportunidad:

“El conocimiento de las características que presenta actualmente nuestra lengua en todos los países que integran el mundo hispánico permite llevar a cabo una auténtica política panhispánica, que recoge lo consolidado por el uso y, en los casos necesarios, se adelanta a proponer las opciones que parecen más aconsejables en aquellos puntos en los que el sistema muestra vacilación”.

Este diccionario comenzó a imaginarse en el año 2000. ¿Por qué surgen las dudas? ¿Cómo es verdad que se ven alimentadas por la realidad? Sobre todo acá en América, adonde vivimos recelosos de nuestro fuero lingüístico, y muy orgullosos a quienes no comparten nuestros ideales de lenguaje. Si miramos el terreno con esmero, estamos rodeados de usos divergentes. Por eso se abren paso las dudas. Y por eso era conveniente orientar a los hablantes para que -frente a las divergencias- pudieran discernir cuáles usos corresponden al español estándar y cuáles ofrecen rasgos socioculturales o geográficos. Era útil, asimismo, ayudar a comprender cuán alejadas se hallan del uso general aquellas formas de expresión "frutos de una insuficiente o deficiente formación lingüística".

Como lo panhispánico es confirmada realidad para los usuarios, no hay aquí actitud negativa para las voces ajenas. Por eso muchos neologismos han hallado acogida, en tanto puedan reconocer un uso unitario por parte de los hablantes. Y por último, aquí hallamos explicado cómo y por qué conviene "normalizar los aspectos gráficos de la lengua española", y proponer soluciones unitarias para todo el ámbito hispánico. El usuario descubrirá en este diccionario dos tipos de entradas. Dos vías del servicio académico. Las hay sobre signos de puntación y sobre acentos. Las hay también sobre concordancia, sobre mayúsculas y minúsculas. Y hay espacio para esas voces concretas que plantean dudas.

Un diccionario académico no puede ser ajeno en el siglo actual a los progresos técnicos asegurados desde el siglo anterior. Las técnicas computacionales y el servicio de ordenadores han modificado los sistemas de trabajo en los campos lingüísticos y han alcanzado a la RAE. En el 95, la RAE decidió organizar dos grandes corpus textuales: el CREA (Corpus de referencias del español) y el CORDE (corpus diacrónico del español). Con ellos quedaría integrado el Banco de Datos del Español. Trabajamos, como se ve, para asegurar un porvenir de investigación continua. El CREA será una muestra "representativa de todas las variedades que presenta hoy el español". El CORDE mostrará la evolución de la lengua, su minuciosa historia. Los testimonios provendrán, en un 40% de textos literarios, y en un 60% de textos no literarios. El material de estos últimos vendrá proporcionado por textos de "historia, religión, periodismo, publicidad, ciencia, técnica, didáctica, derecho, documentos".

Interesa destacar, por último, el criterio adoptado en este DPD en relación con los extranjerismos, que constituyen siempre entre nosotros temas de discusión. Dos son las actitudes. Una, frente a los extranjerismos superfluos, que tienen decidido equivalente en español. No tiene defensa, así, usar sponsor cuando el español tiene patrocinador. Y nos basta contraseña para evitar password. Hay otros extranjerismos que se han ido extendiendo y aclimatando con gran aquiescencia del usuario hispánico y que, sobre todo, nos resultan útiles, necesarios. Frente a ellos, quien recorra con esmero el DPD descubrirá tres tipos de soluciones que las Academias proponen.

En suma, el trabajo panhispánico responde a la idea de documentar (y garantizar) la unidad en la variedad y consagra la labor solidaria de nuestros académicos. Esta tarea común asegura la vigencia del español y genera preocupación y entusiasmo en los usuarios. Compañera del imperio llamó Nebrija a nuestra lengua española. Ahora la gozamos compañera de la hispanidad.

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