Sabemos que, para 1978, hacía cuarenta años que CésarVallejo había muerto. Y sabemos también que, por entonces, en España, los libros del poeta peruano (en especial, los de la editorial catalana Laia, la cual se hallaba a medio camino de lanzar las Obras Completas) circulaban, sí, pero con algunas limitaciones, pues los títulos de temas políticos seguían bajo la mirada selectiva del personal uniformado.